En esta región del estado Aragua, habitada principalmente por alemanes, es posible dedicarse al disfrute del sabor de las frutas.
La Colonia Tovar ofrece una alternativa refrescante y renovadora. Sin violar el predominio de la naturaleza, aparecen en sus alrededores ventas de dulces, mermeladas y cremas, a base de frutas frescas, en especial fresas y duraznos, cultivadas en el lugar.
En el recorrido por las estrechas y empinadas calles del pueblo, se pueden observar viviendas al estilo alemán y numerosas plantaciones. Sus habitantes son descendientes puros o mestizos de los primeros contingentes de alemanes, que se asentaron en Venezuela en la primera mitad del siglo pasado. Hoy por hoy, ellos dan continuidad a las costumbres del lugar de origen de la mayoría: el Gran Ducado de Badén.
Así, en este reducido territorio escondido entre montañas, se consiguen artesanías de lana y madera, comidas suculentas y la tranquilidad más sobrecogedora. Su cercanía a Caracas (esta a hora y media de distancia) y el fácil acceso desde la capital, lo hacen un lugar ideal para disfrutar del fin de semana.
Para realizar un viaje a la Colonia Tovar, se recomienda salir temprano para evitar las aglomeraciones que se forman en la vía. Hay dos maneras de llegar: por la vía de El Junquito, que es la mas corta y transitada, a lo largo de la cual se pueden hacer diversas paradas en puestos de comida y ventas variadas que se extienden a lo largo de la carretera; y por la ruta de La Victoria, un tanto solitaria, pero realmente hermosa, puesto que se transita por entre verdes montañas y plantaciones.